HISTORIA

En la calle de las Ballesteries de Girona, Ramón Boix i Vila ejerció su oficio de artesano en un taller que tiene una continuidad familiar de más de cien años. Hecho que fué reconocido por la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Girona, el 30 de octubre de 1991, como establecimiento antiguo de más de 100 años en las comarcas gerundenses.

En efecto, su abuelo, Ramón Boix i Costa, hojalatero de Banyoles, se estableció en esta calle en el año 1885. Desde entonces, tres generaciones de Boix se han dedicado a la actividad artesanal del bronce y de la hojalata. Primero, el abuelo Ramón; después, sus dos hijos, Josep y Francesc, y ahora su nieto Ramón.

El abuelo, Ramón Boix i Costa, nacido en Banyoles en el año 1860 desde muy pequeño y por tradición familiar decidió hacer el aprendizaje de hojalatero y aprende el oficio en varios talleres de Banyoles. A los 18 años ya consta como hojalatero en su cédula personal.

En el año 1885 se estableció en la calle de las Ballesteries, núm. 47 como hojalatero. Hay constancia de que en el año 1886 hizo un donativo para colaborar en las fiestas de inaguración de la electricidad en Girona

Su actividad se evidencia en diversas facturas de esta etapa, así como en facturas de compras hechas a otros industriales. A mediados del año 1914 se trasladaron al núm. 17 de la misma calle donde aún están ubicados.

Francesc Boix i Esparraguera quiso seguir el oficio de su padre, y éste dentro de sus posiblidades le hizo estudiar, hasta que decidió hacer el aprendizaje del oficio en la casa “Saratosa” de Girona y posteriormente en la casa “Puig i Feliu” de Barcelona (fábrica de lámparas de gas), posteriormente al lado de su padre en Girona siguió la tradición artesana.

Francesc tuvo un hijo, Ramón, que sigue el negocio. Después de realizar los estudios primarios, a los trece años, fue a aprender el oficio en la escuela de Formación Profesional del Grupo Escolar de Girona, después en la Escuela de Bellas Artes y finalmente en la Escuela nocturna de Formación Profesional del Fomento de Cultura de Girona.

Ramón Boix i Vila, nieto del fundador del taller y continuador de la tradición artesana casado y con dos hijas continúa en la calle de las Balleteries de Girona con la actividad de broncero y hojalatero. Actividad que le ha sido reconocida por la Generalitat de Catalunya con el nombramiento de ‘Maestro Artesano’ en el año 1987.

A través del tiempo la evolución en la fabricación de piezas ha sido constante, cuando en la primera época del abuelo Ramón se hacian medidas, embudos, lámparas de aceite, etc…, más adelante llegaron las lámparas de carburo pasando más tarde a las lámparas eléctricas.

Una época muy importante del taller fué a partir de los años 40 con la confección de candelabros, lámparas, sacros, atriles, etc… para la renovación de las iglesias.

Can Boix es en Girona una verdadera institución, porqué de su obrador, que conserva la estructura y el sabor de los viejos talleres a tocar el rio, han salido piezas importantes del patrimonio colectivo y elementos característicos de la cultura popular: el Águila de la ciudad que acompañaba el consistorio municipal en ocasiones solemnes, el equipo completo de manaies de la procesión de Semana Santa o los ornamentos y coronas para los gigantes y para las cabalgatas de Reyes. Obra de Boix son también los equipos de los famosos Estaferms de Besalú, de la Guardia Noble del Santo Sepulcro de Girona y los cascos de los soldados romanos de muchas localidades catalanas. Como miniaturista, Boix realizó para Joaquim Pla i Dalmau más de quinientas piezas con una colección completa de carros militares.

Todo esto, sin olvidar el trabajo diario: fanales, quinqués, lámparas, cabezales de cama, piezas de cobre y de latón, lo ha llevado a cabo Ramón Boix con un solo trabajador que hace más de 30 años que empezó a trabajar como aprendiz, siendo hoy día un gran artesano.

Gracias a su maestrazgo, dos trabajadores ya se encuentran hoy ejerciendo el oficio por su cuenta. Y aún ha tenido tiempo e ilusión para participar activamente en la vida gerundense a través de las asociaciones del barrio y de la ciudad, y para crear y conducir iniciativas tan prometedoras como la Trobada d’Artesans, Brocanters i Antiquaris del día de Todos los Santos y formar parte de la comisión para organizar las muestras de artesania de las Comarcas Gerundenses de los años 1985 y 1986 a través de la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación de Girona y de la Institución Ferial de Girona.



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